Listos para la nube

Aplicaciones en la nube

¿Listos para la Nube?

Las empresas ya empiezan a confiar en soluciones y servicios en la nube, como el correo electrónico, su gestión de clientes y ventas, y un largo etc. de aplicaciones consumidas como “Software as a Service”. Pero aún muchos continúan evaluando sus infraestructuras para poder ofrecerlas con mayor flexibilidad y rapidez.

Son las pequeñas empresas las que más han empujado al consumo en la nube, exigiendo un concepto privado y a la vez abierto.

La Transformación Digital supone cambios importantes en las organizaciones ya que también afecta a los procesos internos que definen el cómo hacer las cosas.

Una buena estrategia de adopción de la nube permite la modernización y diversidad de opciones para las soluciones que deben facilitarse a las áreas de negocio, principalmente en el ámbito del análisis masivo de información.

Realmente, hay tendencias que no son exclusivas y están unas estrechamente dependientes de las otras. Este es el caso de la Nube y la Movilidad, sin dispositivos móviles, de nada sirve la nube, y sin nube, la movilidad no tendría sentido. A su vez, Cloud es un facilitador para el desarrollo del Internet de las Cosas, Big Data, la innovación… sin embargo, algunas de las barreras habituales para la adopción de servicios cloud son el uso de lenguaje complejo, y la inseguridad que esto genera en el cliente.

No obstante, la seguridad tiende a ser la principal preocupación que se le presenta a las personas al plantearse la adopción de la nube, o incluso la movilidad, en cualquiera de sus formatos. El problema no es la tecnología propiamente dicha, sino prácticas inseguras sin control, o bien algunas normativas en cuanto al almacenamiento del dato.

Identificar a los mejores proveedores

Otro aspecto que preocupa a los equipos de TI son las interfaces de las aplicaciones, o su constante necesidad de parametrización.  Por ello, una buena táctica para identificar los mejores candidatos a ser migrados a la nube es agrupar las soluciones por función. Además, se puede considerar agrupar las aplicaciones que tengan requisitos de acuerdo de nivel de servicio (ANS) similares. Las amplias variaciones en los indicadores de servicio disminuyen la estandarización requerida para las nubes bien administradas y aumentan la implementación y los costes de administración continuos.

Todo ello se traduce en una complejidad en los contratos resultantes, aunque en muchos casos los proveedores dejan poco margen de maniobra a los potenciales clientes al momento de poder definir sus condiciones.

Para empezar, el equipo de TI (y en especial los profesionales de seguridad) deben comprender el concepto de responsabilidad compartida, un modelo mediante el cual un proveedor de la nube y un cliente dividen las tareas de TI.

Como ejemplo, para la administración de identidades y accesos, debiéndose sincronizar el sistema local con aquellos que usan en la nube. Si eliminan o modifican una ID de usuario en las instalaciones, también implementan el cambio en la nube pública.

En un modelo tradicional, TI controla todos los servicios y recursos, pero la naturaleza de autoservicio de la nube permite a los usuarios aumentar los recursos bajo demanda (y a veces sin la aprobación de TI)

Adaptar las aplicaciones para su uso en la nube

En resumen, si no se piensa y se planifica la necesidad de adaptar las aplicaciones para su uso en la nube, se podrían anular los beneficios esperados al migrar estas cargas de trabajo o peor aún, en el caso híbrido, a dividirlos. Debe fijarse una clara estrategia de adopción, la cual puede establecerse en tres conceptos:

– Planificación: Deben fijarse claramente los objetivos y pasos a realizarse, permitiendo definirse las expectativas para todas las área involucradas. El impacto en los procesos y la organización es algo que no debe minimizarse.

– Pruebas: Cualquier cambio conllevará riesgos organizacionales, por lo tanto, probar si los cambios se ejecutarán sin problemas y con éxito es la base de cualquier estrategia. Cualquier movimiento a la nube debe considerar los riesgos como el tiempo de inactividad o una posible pérdida de datos.

– Vuelta atrás: siempre deben considerarse la posibilidad de regresar o moverse a otra nube, si la nueva plataforma no cumple con las expectativas planteadas. Es necesario que las decisiones sean a prueba de futuros cambios.

Cloud First

Una estrategia Cloud First (“la nube primero”) implica que todo lo que se implemente tiene que pasar necesariamente por la nube. Es la tendencia actual que frente a cualquier desarrollo deba analizarse previamente consumir una solución similar en la nube. Es decir, construir Vs consumir. Sin llegar a este extremo, los desarrollos de software deben ser diseñados de forma nativa para la nube, consiguiendo así la escalabilidad que aporta.

Algunas organizaciones dedican perfiles exclusivos para desarrollar y vigilar la estrategia de adopción de la nube (cloud steward), a menudo con un enfoque específico en la seguridad o la gestión del servicio.

Pero cuidado, no todo es realmente la nube, aún siguen existiendo conceptos como el “Cloud Washing” que pretenden aprovechar la moda de la nube. Principalmente ocurre para fabricantes de software que ofrecen sus productos desde una Centro Virtual o bien soluciones on-premise que se tratan bajo consumo.

Escrito por Ariel Lunardello, Experto de Bip.

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