“Transformación digital e Industria 4.0”: ¿Qué nos depara el futuro inmediato?

El 47% de los 400 millones de empleos que hay en Estados Unidos son de alto riesgo – Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne.

Así de rotunda es la conclusión de un estudio realizado por los autores Frey y Osborne tras analizar una detallada clasificación de 702 ocupaciones en Estados Unidos. Elaboraron una lista en función de su probabilidad de ser reemplazadas por “ordenadores” obteniendo que más de un  45% podría ser sustituido por un robot en un futuro no muy lejano.

Otros estudios recientes anuncian que los cambios provocados por la computerización, la digitalización y la robotización se perciben como una amenaza más real que nunca.

Existen experiencias reales que hace unos años no pensaríamos que pudiesen tener éxito, como por ejemplo Amelia, la secretaria virtual de Ipsoft, coches que no necesitan conductor y un largo etc.

Las personas que más amenazadas tienen su puesto de trabajo son aquellas que hacen un trabajo repetitivo o rutinario, fácilmente replicable por un programa y aquellos que se dedican a obtener y manipular información para obtener conclusiones. Sectores como la banca, transporte, fabricación, puestos administrativos, contables, etc. sugieren estar en el foco que nos ocupa.

Sirva como ejemplo concreto el siguiente: pocos predijeron la victoria de Donald J. Trump. Sin embargo, un sistema de Inteligencia Artificial de India que procesó 20 millones de datos de Google, Facebook y Twitter, sí que hizo esa predicción y además también predijo el resultado en las tres anteriores elecciones.

Nos encontramos ante una Industria 4.0, emergente, que supone una nueva revolución. Como en las anteriores revoluciones industriales, ésta también va a suponer un aumento en productividad y esto se consigue con el gran avance en la robotización, automatización y digitalización.

La Industria 4.0 supone la digitalización esperada de las cadenas de valor industriales con la idea de utilizar las tecnologías emergentes para implementar el Internet de las cosas y los servicios, permitiendo una producción más rápida y eficiente a la vez que flexible por estar más preparado para poder anticipar el conocimiento de nueva información; y adicionalmente con bajos coste y alta calidad.

Los principales avances tecnológicos a los que se refiere la transformación digital definen las características de la Industria 4.0. Algunos de ellos son los siguientes:

–  Internet de las cosas: utilización de dispositivos con informática integrada que permite que estos se comuniquen e interactúen tanto entre ellos como con controladores más centralizados. Conectividad total entre las máquinas y de éstas con internet.

–  Big Data: Las empresas utilizan cada vez más SW en la nube y utilizan (y comparten) datos más allá de los límites de la propia organización

–  Ciberseguridad: tecnologías que garanticen la seguridad, la privacidad y la protección de datos. Comunicaciones fiables y seguras, junto con una identidad sofisticada y un control de acceso de las máquinas adecuado.

 La aparición de la impresión 3D industrial: se puede producir pequeños lotes de productos personalizados que ofrecerán diferentes ventajas en la construcción de aquellos diseños que sean ligeros y complejos.

–  Los robots cada vez más inteligentes y autónomos. Estos trabajarán codo con codo con los humanos

Estas características van a suponer irremediablemente que se deba estar preparado para la introducción de cambios radicales en la tecnología del proceso actual para ser capaz de dar  respuesta al entorno que cambia rápidamente.

A pesar del inicio “apocalíptico” de este artículo, y a pesar de considerarlo como una visión cierta que ya ha comenzado y consideramos imparable, cabe pensar si reaccionaremos como humanidad y si estamos a tiempo de afrontar esta reacción. ¿No seremos capaces de reinventarnos y crear nuevos puestos de trabajo como en las anteriores revoluciones industriales? ¿No se crearán nuevas necesidades que supongan la creación de nuevos puestos de trabajo que sólo puedan ser desempeñados por personas de carne y hueso? Yo me atrevería a pensar en afirmativo aunque probablemente sea un camino donde tendrá lugar una transformación difícil y que pasará factura a todos seguramente de manera desigual, eso sí, en un período de tiempo de no menos de 25 años.

Donde se requiera creatividad, inteligencia emocional y social y una cierta especialización será más difícil que un robot pueda dar el mismo resultado que un humano. Por otro lado, no olvidemos que se ha demostrado que un ordenador puede crear tantos trabajos como elimina, eso sí, otro tipo de trabajos (¡transformación!).

 

Artículo escrito por José Enrique Albadalejo, Bip Iberia

 

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